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Científicos argentinos descubren nueva clase de antibióticos

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Científicos argentinos descubren nueva clase de antibióticos

Dos científicos argentinos descubrieron una nueva clase de antibióticos para hacer frente a las bacterias resistentes, una de las máximas amenazas a la salud pública mundial. El nuevo compuesto, perteneciente a una nueva clase de antibióticos denominados oxadiazoles, puede administrarse por vía oral y demostró ser efectivo para tratar ratones infectados con el microorganismo Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM). Aguarda ahora las pruebas clínicas para evaluar el uso en seres humanos. Recientemente, Leticia Llarrull y Sebastian Testero obtuvieron, a través de un programa bilateral entre el CONICET y los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU (NIH, por sus siglas en inglés) un subsidio de dos años que financia recursos de investigación y viajes para ir a trabajar por períodos de un mes a Notre Dame, EE.UU. De esta manera, aspiran a lograr nuevos avances para la lucha contra la resistencia bacteriana desde la Argentina.

Si bien Testero y Llarrull mantienen el vínculo científico con EE UU, desde 2012 llevan adelante sus propias líneas de investigación en Argentina. “Queríamos regresar al país por cuestiones afectivas y, también, porque hacer un posdoctorado allá nos permitió ver la muy buena formación que adquirimos en la Universidad Pública y en los grupos de investigación donde hicimos nuestros doctorados. Uno quiere intentar retribuir los conocimientos adquiridos”, afirma Llarrull.

Testero se formó en la Universidad Nacional de Rosario y luego se radicó durante cuatro años en EEUU, para realizar una estancia de posdoctorado. Como miembro del laboratorio de Shahriar Mobashery, en Notre Dame, y en colaboración con el grupo de Mayland Chang, inició la búsqueda de nuevas sustancias con actividad antimicrobiana mediante un procedimiento de  screening virtual. Así pudieron identificar y generar el oxadiazol, y probar su eficacia en animales, trabajo que publicaron en febrero de 2014 en la importante revista científica Journal of the American Chemical Society.

La rapidez con que las bacterias desarrollan mecanismos para resistir el efecto de los antibióticos es el mayor desafío que enfrentan los científicos que trabajan en este campo. “Intentamos buscar nuevos blancos, por ejemplo, otras proteínas que puedan ser candidatas para el diseño de drogas que las inhiban”, explica Leticia Llarrull, investigadora adjunta del CONICET que trabaja en el Laboratorio de Metaloproteínas del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario.

Por otra parte, acerca de la experiencia en el exterior, estos profesionales consideran que es una parte de la formación que, en principio, la mayoría de los investigadores debería tener, para ver cómo se hace ciencia en lugares de primer nivel. “Te abre la cabeza a otras formas de trabajar, con otros tiempos y recursos. También te permite tener contacto con gente que piensa diferente”, destaca Llarrull.
Hoy, ella trabaja en el laboratorio de Alejandro Vila, donde colabora con proyectos de este científico y, además, dirige de manera exclusiva una línea para la identificación de nuevos blancos para SARM. “Busco estudiar las proteínas con las que la bacteria detecta al antibiótico en el medio y que llevan a que luego se induzca la resistencia”, resume. Esta tarea la lleva adelante junto con Testero, que se ocupa de la síntesis de los compuestos modificados que usan para esta búsqueda.
“Si nosotros logramos apagar ese mecanismo, podemos hacer que las bacterias no se den cuenta de que la penicilina está presente y, por lo tanto, no desarrollen resistencia. Es otra forma de devolver la actividad a los betalactámicos”, añade Testero, que colabora, además, con el grupo que dirige Ernesto Mata.

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