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Educación y empleo público: donde sobra y donde falta

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Educación y empleo público: donde sobra y donde falta

(Columna @WALTERKADERABEK) Si el debate se centrara en la participación del empleo público sobre el empleo total de un Estado Nacional, habría que mirar la estadística de los países de la OCDE: Suecia 26%, Francia 22%, Noruega 34%, Reino Unido 18%, Canadá 20%, Estados Unidos 16%, por sólo citar algunos ejemplos. La Argentina tiene 17% que lo ubica por encima de las principales naciones latinoamericanas (Uruguay 15%, Brasil 12%, México 10%).


¿Tener 34% de empleo público hizo de Noruega el país de notable desarrollo que es hoy? ¿El leve 10% de empleo público que ostenta México explica el enorme nivel de desigualdad y pobreza que hoy persiste en aquel país? Ni tanto ni tan poco. También habría que prestar atención a la calidad de los servicios que presta el sector público en cada lugar. Cuanto vuelve de los impuestos que la ciudadanía tributa. 

 "La Argentina pasó de 2 millones a 3,5 millones de empleos públicos. Lo que hicieron [en el kirchnerismo] fue camuflar el desempleo. No se hicieron los concursos, todo por política. Es un doble problema, porque ahora tenés que pagar más de lo que tenés de ingreso en el Estado" sostuvo Marcos Peña, Jefe de Gabinete del Gobierno de Macri. En sus primeros 70 días de gestión la administración que llegó por las urnas a través del Frente CAMBIEMOS produjo más de 7 mil cesanteados (de acuerdo al propio ministro de Modernización, Andrés Ibarra). Esos mismos cesanteados que al otro día de perder su empleo salieron a buscar trabajo en el sector privado se encontraron con el siguiente escenario: Ola de suspensiones y despidos en empresas privadas. “La ola de despidos comenzó a extenderse al sector privado y el desempleo se instala en la agenda politica” tituló INFOBAE el 13 de enero. La nota de INFOBAE menciona a firmas como PSA Peugeot-Citroen, frigorífico Frideco, Cerámica San Lorenzo. 
Así es que podríamos decir que las medidas del gobierno apalancaron la destrucción del empleo formal y dieron justificación a los despidos del sector privado. Se suele argumentar que una parte clave de la Economía en cualquier región son las “expectativas” creadas: Pues entonces la señal del Estado Nacional no creó aún expectativas muy positivas para la creación de nuevos empleos. Lo dicen los protagonistas (empresarios, sindicatos, delegados gremiales y comisiones internas). Lo reafirman los números, tanto públicos como privados.
Pero ¿Por qué si cualquier empresa bien gestionada realiza Auditorías Internas antes de la toma de decisiones respecto de sus recursos humanos, un gobierno pro-mercado como el de Macri no lo hizo? 7 mil cesanteados en 70 días no dieron tiempo para evaluación alguna. Quizá una empresa privada pueda precipitarse en las decisiones empresarias pero un Estado tiene mayor margen de tiempo y unos meses (o un año) más de déficit o desequilibrio en los números no le mueven el amperímetro a ninguna administración pública. No hay argumento alguno para tal urgencia forzada. Si el foco del gobierno de Macri estará puesto en que los números deben cerrar sí o sí, a partir de la reducción de costos laborales en el Estado habría que pensar qué tipo de país se busca. Es que los países con enormes desigualdades como las de Argentina, Brasil, México o Chile precisan de más servidores públicos, bien capacitados, que lleguen a casas, familias y ciudadanos en temáticas sensibles. Recordemos que la distancia entre la porción de población más rica y la más pobre en los países sudamericano es escandalosa, aún cuando hubo una notable reducción de pobreza en gestiones como las de Lula en Brasil o Evo Morales en Bolivia.
 
 APENAS UNA MUESTRA
Puedo dar un ejemplo con una sola problemática, preocupante y actual, que condiciona el desarrollo de la vida de miles de personas: sexualidad y salud reproductiva. Pensemos en cuantos cursos de colegios secundarios de toda la Argentina viven la situación de embarazos no deseados y/o contagio de enfermedades de transmisión sexual. ¿Llega el Estado con información y capacitación a todos los jóvenes de entre 12 y 16 años de edad que viven en Argentina? ¿Cuánto personal profesionalizado hay en el Ministerio de Educación dedicado a abordar esta problemática a lo largo del territorio nacional (24 provincias, centenares de municipios)? Dicho abordaje precisa no una charla una vez por año de forma aislada, sino un seguimiento más intenso que acompañe el período crítico de cambios hormonales y emocionales que se producen en los jóvenes durante esos años. Es apenas una problemática, pero podríamos mencionar otras como deserción escolar o en adultos la formación profesional, si miramos la cantidad creciente de nuevos Institutos terciarios y de formación profesional que se llenan de hombres y mujeres de entre 25 y 60 años que procuran reorientar su actividad para reinsertarse laboralmente y conseguir ingresos. 
Si de educación hablamos: 
"Faltan en el país 1486 colegios secundarios. No hay lugar para que estudien 1.139.000 alumnos" titulaba Diario La Nación el 24 de marzo de 2008. Describiendo la faltante, a partir de datos de un informe del Instituto de Investigaciones Pedagógicas Marina Vilte, de la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera). ¿Cuántos se construyeron y cuántos faltan en 2016? Tarea para el hogar de Presidente, gobernadores e intendentes… ¿O es que ya no hacen falta construirlas? En su discurso de apertura de sesiones en el Congreso el Presidente no mostró ningún plan concreto de obra pública al respecto. Pensemos en que este año, sólo en Ciudad Autónoma de Buenos Aires unos 5 mil alumnos carecieron de vacantes para acceder a su derecho a estudiar. 
Si de educación hablamos dime cuanto recurso (inversión) le dedicas y te diré cuanto te importa. 

Concluyo en que el “camuflaje” del que habla Marcos Peña, suena como un argumento para justificar instaurar una política económica bien distinta de la que desplegó Argentina en los últimos 12 años. Pero un país con apenas 17% de empleo público y una serie de falencias en tareas preventivas y formativas como las que padece la población no puede sostener la idea de que SOBRAN EMPLEADOS cuando en verdad FALTAN SERVIDORES PUBLICOS. En todo caso puede que ocurra al revés: Sobran funcionarios que no saben dirigir bien las áreas del Estado, redirigir funciones y roles a sus empleados o tal vez no les conviene hacerlo, porque los enfrentaría con una conducción ejecutiva que plantea la desocupación en términos de balances financieros y no sociales como debiera ser cualquier para Estado del Siglo XXI: inclusivo y equitativo.

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